Construida íntegramente en el país y con tripulación local, la nueva lancha de prácticos fue incorporada por el Grupo Servicios Marítimos. Desde el sector gremial señalaron que es un símbolo de resistencia y esperanza frente a un contexto de desregulación y abandono de la industria naval.
En un gesto que trasciende lo técnico para convertirse en símbolo de soberanía y defensa de la industria nacional, fue botada oficialmente la lancha de prácticos ZEYA LP, construida íntegramente en territorio argentino y con mano de obra 100 % nacional.
La ceremonia de bautismo se llevó a cabo en el astillero Unidelta, donde se desarrolló todo el proceso de fabricación bajo estándares de última generación. El buque fue incorporado este 3 de julio a la flota del Grupo Servicios Marítimos, una decisión que representa no solo una inversión en infraestructura fluvial, sino también un fuerte mensaje en defensa del trabajo argentino y la industria naval nacional.
Con bandera argentina y tripulación local, la ZEYA LP no solo es una embarcación moderna, sino que encarna una reivindicación concreta del valor estratégico de la Marina Mercante, especialmente en momentos donde el sector denuncia políticas de desinversión y desregulación.
“El bautismo de una embarcación no es un mero acto ceremonial: es un momento que queda grabado para siempre en la vida del barco, de su padrino o madrina, y de quienes lo tripulan. Pero también puede marcar una posición frente al presente del país”, expresó el Capitán Mariano Moreno, secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo.
En ese sentido, remarcó que el bautismo del ZEYA LP “se convierte en un acto de reafirmación nacional, en medio de un contexto adverso para la industria, la logística y el trabajo argentino”.
Desde el gremio destacaron especialmente a las empresas Lanchas del Este S.A. y Pailebote S.A., que apostaron a la producción local y a la bandera celeste y blanca. “Ellos demostraron que se puede producir, trabajar y crecer desde y en Argentina. En momentos donde todo tiende a la flexibilización más descabellada, estos armadores representan una esperanza”, valoró Moreno.
Asimismo, subrayó que “la soberanía no se declama, se construye. Como cada pieza de esta embarcación, que desde hoy empieza a surcar las aguas argentinas con la bandera bien alta. Eso es hacer patria”, dijo.
Industria naval: entre la resiliencia y el reclamo
La botadura de la ZEYA LP ocurre en un momento crítico para la industria naval y la Marina Mercante, sectores que vienen alertando sobre riesgos de desmantelamiento por falta de políticas públicas que garanticen su sostenibilidad.
En ese marco, desde el Centro de Patrones insistieron en que la construcción del buque “no solo demuestra que todavía hay capacidad técnica y laboral en el país, sino que también hay voluntad de apostar al trabajo argentino, pese a las adversidades”.
Finalmente, el bautismo de la ZEYA LP fue definido como una señal de resistencia, pero también como un símbolo de esperanza. Un ejemplo tangible de que, aun en contextos adversos, es posible construir embarcaciones, sostener puestos de trabajo calificados y defender la soberanía desde el agua.
Algo en Común El diario de Rosario