Rosario avanza en derechos para personas trasplantadas: aprobaron programa municipal de acompañamiento

El Concejo pidió reglamentar un sistema de apoyo integral que articule con organizaciones y el Cudaio. Familias de «Aferrados a la Vida» celebraron la medida durante la sesión.

El Concejo Municipal de Rosario dio un paso clave en la protección de personas trasplantadas al aprobar este miércoles un decreto que obliga al Ejecutivo a reglamentar el Programa Municipal para la Promoción de sus Derechos. La iniciativa –originada en un proyecto del ex concejal Lisandro Zeno– busca crear un sistema de acompañamiento legal, sanitario y psicológico para quienes esperan o recibieron un trasplante, en línea con las leyes nacional 26.928 y provincial 13.397.

El programa ofrece un asesoramiento integral que abarca derechos en salud, empleo y educación, con el objetivo de brindar apoyo y orientación a quienes más lo necesitan. Además, se articula con el Cudaio para agilizar los procesos en las listas de espera, facilitando el acceso a tratamientos y servicios. La red de apoyo se fortalece mediante la colaboración con organizaciones como «Aferrados a la Vida», que estuvo representada en la sesión.

María Laura Moscato, trasplantada renal y miembro de la asociación que agrupa a pacientes y sus familias, expresó: “Esto cambiará la vida de más de 300 familias que hoy navegan solas en el sistema”. En cuanto a la implementación, el Ejecutivo tendrá un plazo de 90 días para reglamentar la ordenanza.

Durante este tiempo, se convocará a una mesa de trabajo con organizaciones de la sociedad civil y se diseñarán capacitaciones para los funcionarios públicos, asegurando una ejecución efectiva y un acompañamiento cercano a los beneficiarios.

Rosario es pionera en donación de órganos (el 24% de los trasplantes de Santa Fe se realizan aquí), pero hasta ahora carecía de políticas específicas para acompañar a los pacientes en su vida post-trasplante. El programa apunta a cerrar esa brecha.

Con esta medida, la ciudad no solo refuerza su compromiso con el sistema de salud, sino que reconoce los desafíos únicos que enfrentan quienes dependen de un trasplante para vivir. «Es un derecho, no un privilegio», coreaban en el recinto los miembros de «Aferrados a la Vida» cuando se aprobó el decreto.