Reforma política: las internas del Gobierno para sumar a los gobernadores

La eliminación de las PASO es uno de los principales objetivos de la Casa Rosada, pero el proyecto todavía no reúne los votos necesarios en el Congreso. Ante la falta de respaldo de aliados como el PRO y la UCR, dentro del oficialismo conviven distintas lecturas: algunos confían en aprobar la reforma antes de fin de año, mientras otros admiten que podría quedar reducida a la suspensión de las primarias.

La reforma electoral se convirtió en uno de los principales desafíos políticos para el Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, la falta de apoyos suficientes en el Congreso y las dificultades para consolidar acuerdos con los gobernadores aliados abrieron un escenario de incertidumbre que, por estas horas, habilita distintas interpretaciones dentro de la propia Casa Rosada.

En este contexto, el principal objetivo del Poder Ejecutivo continúa siendo la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para el oficialismo, se trata de una herramienta costosa y de escasa utilidad, mientras que para buena parte de la oposición constituye uno de los pocos mecanismos disponibles para ordenar las internas partidarias y definir candidaturas.

No obstante, la reforma propuesta contempla otros cambios relevantes, entre ellos una revisión del sistema de financiamiento de los partidos políticos y la incorporación de modificaciones vinculadas con la denominada Ficha Limpia. Por lo tanto, el debate excede ampliamente la discusión sobre las elecciones primarias.

En medio de este escenario, un integrante del reducido círculo político que se reunirá este martes a las 13 en Casa Rosada aseguró que el Gobierno mantiene la decisión de avanzar con el tratamiento legislativo “antes de fin de año”. Para eso, primero buscará consolidar los acercamientos que comenzó a mantener con los gobernadores considerados aliados.

Asimismo, en Balcarce 50 sostienen que el ambicioso proyecto apunta a reducir la cantidad de veces que los ciudadanos deben concurrir a las urnas, disminuir los costos asociados a los procesos electorales y limitar los espacios de publicidad destinados a los partidos políticos.

Sin embargo, el camino legislativo aparece condicionado por la falta de respaldo de algunos de los principales aliados parlamentarios del oficialismo. Incluso dentro del PRO y la UCR existen sectores que no acompañan el proyecto en los términos planteados por el Ejecutivo.

Por esa razón, algunos dirigentes legislativos consideran que el Gobierno deberá avanzar primero en acuerdos electorales con los mandatarios provinciales. En otras palabras, la negociación política con los gobernadores aparece como una condición previa para intentar garantizar los votos necesarios en el Congreso.

“No hay proyecto si no hay acuerdos políticos confiables y estables. Nadie va a abandonar una herramienta”, sostuvo una fuente cercana al oficialismo, en referencia a las PASO y a la resistencia que genera su eliminación entre distintos sectores políticos.

De todos modos, después de varias aproximaciones con los gobiernos provinciales, en la Casa Rosada mantienen firme la intención de eliminar las primarias. Al mismo tiempo, reconocen que podrían existir alternativas intermedias para alcanzar un consenso.

Entre ellas aparece la posibilidad de suspender las PASO para las próximas elecciones o avanzar hacia un esquema de Primarias Abiertas Simultáneas (PAS), pero sin obligatoriedad. De esta manera, el oficialismo podría conservar parte de su propuesta original, aunque resignando algunos de sus puntos más ambiciosos.

Por ahora, el proyecto permanece sin fecha definida de tratamiento en la Cámara de Senadores, mientras la mesa política del Gobierno continúa trabajando para reunir adhesiones. Si bien algunas voces deslizaron la posibilidad de intentar abrir el debate durante septiembre, para buena parte de los dirigentes involucrados ese plazo resulta insuficiente para alcanzar los acuerdos necesarios.

A esto se suma una segunda mirada dentro del propio oficialismo. Mientras algunos funcionarios mantienen el optimismo y aseguran que la reforma integral todavía puede avanzar, otros son mucho más cautelosos y admiten que el Ejecutivo podría verse obligado a resignar buena parte de sus objetivos.

“La reforma electoral probablemente no suceda y finalmente se terminen suspendiendo las PASO el año próximo”, deslizó una fuente con acceso al despacho presidencial. La definición refleja la distancia que existe actualmente entre la expectativa de máxima del Gobierno y las posibilidades concretas de conseguir respaldo parlamentario.

Por otra parte, la Casa Rosada mantiene como prioridad inmediata el tratamiento de los proyectos económicos. En consecuencia, la reforma electoral deberá convivir con una agenda legislativa cargada y con negociaciones que el Ejecutivo considera estratégicas para sostener su programa de gobierno.

Así, mientras el oficialismo intenta ordenar su estrategia parlamentaria, la discusión sobre las reglas electorales quedó atravesada por una negociación política más amplia. El Gobierno busca modificar el sistema de cara a las próximas elecciones y, en última instancia, construir las condiciones para que La Libertad Avanza fortalezca su representación y Javier Milei pueda aspirar a otros cuatro años de gestión.

Por ahora, sin embargo, el escenario permanece abierto: entre quienes confían en aprobar una reforma integral antes de fin de año y quienes ya contemplan una salida más acotada, la eliminación o suspensión de las PASO aparece como el punto de mayor consenso dentro del propio oficialismo, aunque todavía resta conseguir algo fundamental para convertir la intención en ley: los votos.