Foto: Jorge Díaz

Pullaro: construimos infraestructura productiva porque estamos convencidos de que el orden sin progreso no alcanza

En presencia del presidente Javier Milei, el gobernador de Santa Fe defendió la obra pública, reclamó una distribución más equitativa de los recursos nacionales y reivindicó el rol del Estado en el desarrollo productivo. Desde el Monumento a la Bandera, Pullaro expuso una visión que contrasta con el ajuste impulsado por la Casa Rosada y llamó a fortalecer el federalismo para impulsar el crecimiento del interior.

El acto central por el Día de la Bandera en Rosario no solo sirvió para homenajear a Manuel Belgrano. También se convirtió en un escenario donde quedaron expuestas dos miradas diferentes sobre el rumbo económico y el rol del Estado en la Argentina.

Frente al presidente Javier Milei, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, aprovechó su discurso para defender la inversión pública, reivindicar la infraestructura como herramienta de desarrollo y reclamar una mayor devolución de recursos a las provincias productivas.

Lejos de limitarse a una evocación histórica, el mandatario santafesino utilizó la figura de Belgrano para plantear una agenda política que, en varios aspectos, se distancia del modelo de ajuste y reducción estatal promovido por el Gobierno nacional.

“Belgrano no pertenecía a un bando, pertenecía a la causa de la patria”, afirmó Pullaro al inicio de su intervención, en un mensaje que también pareció apuntar a la necesidad de construir consensos en una Argentina atravesada por la polarización.

A lo largo de su discurso, el gobernador insistió en que el desarrollo económico no puede sostenerse únicamente sobre el equilibrio fiscal o el orden institucional. “Estamos recuperando la paz y el orden que nos habían prometido, pero además construimos infraestructura productiva porque estamos convencidos de que el orden sin progreso no alcanza”, sostuvo.

La frase resonó con fuerza debido al contexto político actual. Mientras el Gobierno nacional paralizó gran parte de la obra pública bajo el argumento de alcanzar el déficit cero, Santa Fe se posiciona como una de las provincias que decidió sostener las inversiones en infraestructura con recursos propios.

En ese sentido, Pullaro destacó que actualmente existen 1.840 obras en ejecución y aseguró que en apenas dos años su administración invirtió un volumen de recursos equivalente al ejecutado durante los ocho años previos. “En Santa Fe las obras se hacen bajando costos, con transparencia y sin corrupción”, enfatizó, en un intento por diferenciar la inversión pública de las prácticas que históricamente fueron cuestionadas en distintos niveles del Estado.

Sin embargo, el momento de mayor contenido político llegó sobre el final de su exposición, cuando el gobernador puso el foco en la relación fiscal entre las provincias y la Nación. “Santa Fe produce y exporta; es campo, industria y comercio. Hace un aporte enorme a los recursos del Estado nacional”, recordó.

A partir de esa premisa, formuló un reclamo directo hacia el Gobierno nacional: “Necesitamos que, en este país federal, esos recursos vuelvan en infraestructura productiva para encender el motor del interior y ayudar a que la Argentina arranque definitivamente”.

La definición no pasó desapercibida. En momentos en que las provincias cuestionan la caída de transferencias y la paralización de obras financiadas por la Nación, Pullaro volvió a instalar un debate histórico: el desequilibrio entre los recursos que genera el interior productivo y los fondos que regresan en inversiones.

De esta manera, el gobernador santafesino se ubicó entre los mandatarios provinciales que reclaman mayor federalismo fiscal sin romper el diálogo institucional con la administración libertaria.

Por otra parte, Pullaro aprovechó la ceremonia para exhibir uno de los principales logros que reivindica su gestión: la reducción de la violencia en Rosario. “Hace dos años esta ciudad tenía miedo de sus calles. Hoy los homicidios bajaron un 64 %, también disminuyeron las balaceras y los delitos contra la propiedad. Hoy manda la ley y el miedo cambió de lado”, aseguró.

Asimismo, atribuyó esos resultados a la coordinación entre la Provincia, la Nación y el municipio, agradeciendo el acompañamiento recibido durante los momentos más complejos de la crisis de seguridad. “Esto no fue magia. Fue decisión, inversión, método y trabajo conjunto”, afirmó.

La referencia también funcionó como una defensa de la articulación entre distintos niveles del Estado, una lógica de gestión que contrasta con los discursos más confrontativos que suelen dominar la escena política nacional.

Pullaro recuperó la figura de Manuel Belgrano para respaldar su visión de país. Recordó que el prócer entendía la educación como una herramienta indispensable para la libertad y que concebía el crecimiento económico asociado al bienestar colectivo. “Belgrano pensaba en quienes quedaban afuera y sostenía que la libertad sin educación era una trampa”, expresó.

La cita adquirió un significado especial en una jornada donde convivieron dos discursos distintos sobre el desarrollo nacional. Mientras Milei reivindicó la libertad económica como motor del progreso, Pullaro insistió en la necesidad de combinar orden, inversión pública, educación e infraestructura.

Así, en el mismo escenario donde nació la bandera argentina, el gobernador santafesino dejó un mensaje que excedió la conmemoración patriótica y se proyectó hacia uno de los debates centrales del presente: qué modelo de país debe impulsar la recuperación económica y quiénes deben ser los protagonistas de ese proceso.