Por: Jorge Díaz (Cronista parlamentario).
Un nuevo proyecto presentado en el Concejo Municipal busca regular la actividad de los cuidacoches en Rosario, a partir de la creación de un padrón de inclusión socio-laboral. La iniciativa, presentada por la concejala Fernanda Gigliani, responde a la creciente preocupación de los rosarinos por la falta de normativas claras que regulen esta práctica, que en muchos casos se realiza de manera informal, sin ingresos estables ni beneficios laborales.
Según el proyecto, la regulación se plantea bajo el marco del artículo 300º del Código de Convivencia Ciudadana (Ordenanza 10267), el cual prohíbe la actividad de los cuidacoches sin la debida autorización y sanciona con multas y/o tareas educativas a quienes alteren el orden público o extorsionen a los automovilistas. Sin embargo, la propuesta de Gigliani plantea que, bajo un sistema de registro, la actividad podría ser regularizada y permitida siempre que no afecte la seguridad vial ni implique conductas extorsivas.
La concejala destacó que el trabajo de los cuidacoches, conocido también como «trapitos», se ha multiplicado en los últimos años, especialmente en zonas de alto tráfico y en eventos públicos, pero la falta de una regulación formal ha generado una situación de «desgobierno» que afecta tanto a la ciudadanía como a los trabajadores de esta actividad.
Gigliani subrayó que, en muchos casos, los cuidacoches recurren a esta labor como una salida frente a la falta de empleo formal, ya que se trata de un trabajo precario, sin sueldo fijo, sin aportes jubilatorios ni obra social. «La actividad de los cuidacoches es una respuesta ante una realidad económica compleja, y la regulación debe ser vista como una oportunidad para mejorar la situación de los trabajadores y de los conductores», expresó la edila.
El proyecto también señala que la situación se agravó con la aplicación del Código de Convivencia en agosto de este año, que permitió a la Dirección General de Control de Proximidad retirar las herramientas de trabajo de los cuidacoches, generando conflictos con los agentes de control. En este sentido, Gigliani destacó la falta de información precisa sobre cuántas personas realizan esta actividad en la ciudad, lo que dificulta una intervención efectiva.
El antecedente más cercano en Rosario para regularizar la actividad de los cuidacoches se remonta a 1995, cuando el ex concejal Jorge Boasso presentó un proyecto similar para crear un registro de cuidacoches. Más recientemente, en 2017, la ex concejala Carola Nin impulsó una propuesta similar bajo el nombre de «Programa Inclusión de Cuidacoches». Sin embargo, ninguna de estas iniciativas logró ser aprobada.
La propuesta de Gigliani se inspira en experiencias similares implementadas en otras ciudades, como la ciudad de Buenos Aires y Maldonado, en Uruguay. La concejala argumentó que la creación de un registro permitiría a los automovilistas conocer la identidad de las personas encargadas del cuidado de sus vehículos, mientras que los propios cuidacoches tendrían la seguridad de trabajar en un marco legal y sin temor a represalias.
En sus declaraciones, Gigliani remarcó que avanzar en la identificación y regulación de los cuidacoches no solo garantizaría mayor seguridad y orden, sino que también contribuiría a mejorar la convivencia en la ciudad, destacando el compromiso del Estado municipal por promover una ciudad más inclusiva y ordenada.
El proyecto de ordenanza está actualmente en estudio en el Concejo Municipal y podría abrir el debate sobre una regulación integral de esta actividad en Rosario.
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Algo en Común El diario de Rosario