Imputaron y dejaron en libertad a dos policías por liberar a un dealer con frondoso prontuario de la comisaría 15ª

Los agentes están acusados de haber falseado un sumario para facilitar la salida de Jonathan “Cachorra” Creciente, un conocido narcomenudista de barrio Tablada con pedido de captura vigente. El juez les impuso restricciones y caución real. El hecho ocurrió horas antes de una fuga de presos en la misma seccional.

Dos policías que se desempeñaban como sumariantes en la comisaría 15ª de Rosario fueron imputados este jueves por haber facilitado la liberación irregular de un hombre con pedido de captura activo, a partir de la inserción de datos falsos en un sumario policial. Se trata de un efectivo de 43 años y una agente de 39, quienes quedaron bajo medidas no privativas de la libertad tras la audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal.

En la audiencia imputativa, llevada a cabo este jueves 15 de enero de 2026, la fiscal Karina Bartocci les atribuyó los delitos de facilitamiento de la evasión dolosa, falsificación ideológica de documento público agravada por su condición de funcionarios públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público por omisión, todo en concurso ideal y en carácter de coautores.

Según la acusación, el hecho se remonta a la madrugada del lunes 12 de enero, alrededor de las 2.14, cuando personal del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional II aprehendió en la vía pública a Jonathan Sebastián “Cachorra” Creciente, quien tenía un pedido de captura vigente por causas vinculadas al microtráfico de drogas y asociación ilícita. Tras la detención, el hombre fue trasladado a la comisaría 15ª por razones de jurisdicción.

Sin embargo, siempre de acuerdo con la Fiscalía, una vez en la seccional los dos sumariantes imputados habrían adulterado el procedimiento administrativo para permitir su liberación. En el sumario policial habrían consignado una consulta falsa e inexistente con el fiscal de turno, a quien atribuyeron una supuesta falta de interés en la captura. De ese modo, intentaron encuadrar el trámite como una simple identificación de personas, evitando la intervención del Ministerio Público de la Acusación y logrando que el expediente quedara archivado administrativamente.

A continuación, los agentes le otorgaron la libertad a Creciente y le devolvieron sus pertenencias, sin que hasta el momento se conozca su paradero. Además, en ese mismo contexto, uno de los imputados habría reenviado a las autoridades un mensaje de texto correspondiente a una consulta antigua cuando el sospechoso no tenía pedido de captura haciéndola pasar como actual, con el objetivo de confundir y cubrir su responsabilidad.

Tras escuchar a las partes, el juez de primera instancia Gasparini dio por formalizada la audiencia imputativa y dispuso para ambos acusados medidas restrictivas de la libertad, además de una caución real, rechazando el pedido de prisión preventiva formulado por la Fiscalía.

El caso generó un fuerte impacto institucional, ya que la liberación irregular de “Cachorra” Creciente ocurrió apenas horas antes de una fuga de tres detenidos alojados en la misma comisaría 15ª, ubicada en Sarmiento al 4300. Esos reclusos fueron recapturados poco después por el Comando Radioeléctrico.

Jonathan Sebastián “Cachorra” Creciente, de 39 años, volvió a quedar en el centro de la escena policial rosarina, aunque no por un hecho nuevo sino por una trama que expuso graves irregularidades dentro de una comisaría. Se trata de un delincuente histórico del barrio Tablada, con un extenso prontuario que incluye tentativa de homicidio, robos, amenazas y, en la actualidad, una imputación pendiente por microtráfico de drogas.

Creciente reapareció en las crónicas policiales luego de más de una década de antecedentes resonantes. Desde el 23 de diciembre pasado pesa sobre él un pedido de captura activo, al estar sindicado como presunto integrante de una organización dedicada al narcomenudeo en la zona sur de Rosario. Sin embargo, ese pedido judicial no impidió que, tras ser detenido este lunes por la madrugada, fuera liberado de manera irregular en la comisaría 15ª, sin que se diera aviso al Ministerio Público de la Acusación.

El episodio que lo devolvió a la escena ocurrió en inmediaciones de Uriburu y Hertz, donde personal del Comando Radioeléctrico lo aprehendió durante un control de identificación. Al constatarse que tenía una captura vigente, los agentes lo trasladaron a la seccional 15ª, ubicada en Sarmiento al 4300. Allí fue fotografiado esposado, en lo que parecía un procedimiento de rutina. Esa imagen es, hasta ahora, lo último que se conoce de su paradero.

Detrás de ese arresto fallido se esconde una historia criminal extensa. En noviembre de 2010, Creciente fue condenado a ocho años de prisión por una tentativa de homicidio que tuvo como víctima a Matías Pera, un conocido barrabrava de Newell’s Old Boys. El ataque ocurrió el 21 de noviembre de ese año, en la intersección de Ísola y Maestros Santafesinos, dentro del complejo Fonavi Parque del Mercado. En plena vía pública, “Cachorra” disparó al menos cinco veces contra Pera, que esperaba el colectivo y logró sobrevivir de milagro.

Pero ese no fue su primer ni único paso por los tribunales. En agosto de 2006 había sido condenado por intentar robar departamentos en un edificio de Dorrego al 100, en pleno centro rosarino. Años más tarde, en abril de 2010, volvió a quedar detenido tras amenazar a una integrante del clan Caminos, una familia ligada a conflictos criminales de la ciudad.

Tras cumplir sus condenas, Creciente volvió a moverse en el bajo mundo delictivo. En la actualidad, los investigadores lo señalan como uno de los dealers de una organización dedicada a la venta minorista de droga en barrio Tablada, que estaría bajo el mando de Brenda “Picota” Estrada, de 26 años. Estrada fue imputada la semana pasada por asociación ilícita, en una causa que incluye no solo narcotráfico sino también balaceras, robos de vehículos y portación de armas.

El entramado criminal se vuelve aún más complejo al vincular a Estrada con Brenda “La Cote” Pared, su cuñada, acusada como presunta organizadora de balaceras y crímenes catalogados como “narcoterroristas” ocurridos en marzo de 2024. Según la investigación, esos ataques habrían sido planificados por pedido de Alejandro “Chucky Monedita” Núñez, pareja de Pared y referente narco de peso en la región.

En ese contexto, la detención y posterior liberación irregular de “Cachorra” encendió todas las alarmas. Desde la comisaría 15ª nunca se informó formalmente al MPA sobre su ingreso, y el sospechoso fue dejado en libertad. Por esa maniobra, este martes fueron detenidos dos policías de esa dependencia, de 39 y 43 años, quienes quedaron a disposición de la fiscal Karina Bartocci, acusados de haber falseado documentación para facilitar su salida.

El episodio tuvo un condimento aún más grave, ocurrió la misma madrugada en la que tres detenidos se fugaron de esa seccional, aunque luego fueron recapturados. Además, en diciembre pasado la Policía de Investigaciones había allanado el domicilio de Creciente, en Huergo y Estado de Israel, una vivienda que fue blanco de múltiples ataques a tiros en los últimos años, algunos de ellos registrados en video.

En este marco, Jonathan Sebastián “Cachorra” Creciente vuelve a ser protagonista de una historia policial que combina violencia, narcotráfico y connivencia institucional. Mientras su paradero sigue siendo un misterio, la Justicia intenta desentrañar cómo un delincuente con semejante prontuario volvió a quedar en libertad una vez más por las grietas del sistema.