El municipio realizó 161 intervenciones de acompañamiento a víctimas y familiares de hechos de violencia

A través de la Dirección de Asistencia y Empoderamiento de las Víctimas, el municipio desplegó abordajes interdisciplinarios en situaciones de alta lesividad, con acompañamiento psicológico, social, legal y comunitario.

La Municipalidad de Rosario concretó durante 2025 un total de 161 intervenciones de acompañamiento a víctimas y familiares atravesados por situaciones de violencia altamente lesiva y conflictos territoriales. El trabajo fue llevado adelante por la Dirección de Asistencia y Empoderamiento de las Víctimas, un área que desde hace dos años depende de la Secretaría de Control y que articula acciones tanto de manera directa como en conjunto con otras agencias del Estado.

En ese marco, Gonzalo Bonifazi, coordinador del área desde 2019 dentro del Programa de Reducción de Violencias, explicó que la tarea cotidiana se apoya en un equipo interdisciplinario integrado por trabajadoras y trabajadores sociales, psicólogas y psicólogos, y abogadas y abogados. “Nuestro trabajo pasa por revisar diariamente las situaciones vinculadas a ingresos de personas heridas de arma de fuego y generar espacios de escucha directa con las personas y las familias afectadas”, detalló.

Según precisaron desde la repartición, en 115 de las intervenciones se realizó una primera escucha, ya sea a través de entrevistas presenciales o contactos telefónicos con víctimas directas e indirectas. A su vez, en 27 casos se brindó acompañamiento en el acceso a la Justicia, asesorando o facilitando el vínculo con la Fiscalía y con los equipos a cargo de las investigaciones judiciales.

Asimismo, en 35 situaciones se desarrollaron intervenciones de carácter sociocomunitario. Estas incluyeron espacios de contención psicológica, entrega de recursos económicos o materiales y la articulación con distintas áreas estatales para contribuir a la reorganización de la vida cotidiana luego de un hecho traumático. En sintonía con ese abordaje integral, el Programa de Reducción de Violencias otorgó acompañamiento económico a 40 familias.

Al respecto, el secretario de Control, Diego Herrera, destacó la importancia de la presencia territorial del Estado. “La idea es trabajar muy cerca de las familias, estar en el territorio y acompañar siempre de la manera más humana posible. Es un área muy sensible, pero vamos a seguir fortaleciendo este camino”, subrayó.

En relación con la metodología de trabajo, Bonifazi explicó que todo comienza con una primera escucha interdisciplinaria. A partir de allí, y dependiendo de la situación particular de cada persona o grupo familiar, se avanza en distintas dimensiones: el acceso a la Justicia, el acompañamiento psicológico individual y el abordaje de las consecuencias económicas que deja el hecho violento.

“Los recursos del municipio están para ponerse a disposición de las personas. Muchas veces hay que retrabajar el acompañamiento, explicar trámites, orientar y acompañar procesos que las personas no tienen por qué conocer en medio de una situación tan dolorosa”, agregó el funcionario, al tiempo que remarcó que, ante hechos disruptivos, el primer lugar al que suelen recurrir las familias es el municipio.

El caso del fentanilo contaminado

Una de las intervenciones más recientes y complejas del área estuvo vinculada a la tragedia sanitaria por fentanilo contaminado, que ya provocó 49 muertes en Rosario. En este contexto, la Dirección de Asistencia y Empoderamiento de las Víctimas trabajó de manera articulada con la Defensoría del Pueblo en un proceso inédito a nivel nacional.

Bonifazi explicó que el acompañamiento comenzó en septiembre, con reuniones junto a familiares de las víctimas y con la participación del intendente, quien explicó las acciones impulsadas por el municipio y la decisión de constituirse como querellante. Luego, se avanzó en la articulación con la Fiscalía de La Plata, donde se tramita la causa, y en el acceso a historias clínicas y otros elementos clave para el proceso judicial.

Según destacó el coordinador del área, familiares de víctimas de otras provincias señalaron que Rosario es el único lugar donde se desplegó un trabajo en red de estas características, sostenido por distintas instituciones.

La experiencia del Club Pablo Silva

Por otra parte, la Dirección también tuvo un rol activo en el acompañamiento al club Sportivo Pablo Maximiliano Silva (PMS), una experiencia emblemática de construcción comunitaria surgida tras el asesinato de Pablo Silva, de 14 años, víctima de una bala perdida en 2018.

El club, que hoy reúne a unos 500 jugadores de entre 4 y 30 años de distintos barrios del oeste y sudoeste de la ciudad, fue acompañado desde sus inicios con apoyo institucional, recursos materiales, equipamiento deportivo y mejoras en infraestructura. Además, se sostuvo una presencia constante basada en la escucha activa y la identificación de necesidades emergentes.

Bonifazi destacó que estas acciones, enmarcadas en una intervención territorial con enfoque de derechos, permitieron fortalecer la inclusión, la participación y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, promoviendo la cohesión social y la construcción de una cultura de paz en los barrios.