El Senado sancionó el Presupuesto 2026 y le dio a Milei su primer gran triunfo legislativo

Con el respaldo de bloques dialoguistas y un sector del peronismo, la Cámara alta convirtió en ley la “ley de leyes”. La votación dejó al descubierto tensiones por el financiamiento educativo y marcó un punto de inflexión político para el Gobierno libertario.

En una sesión extensa y atravesada por fuertes cruces políticos, el Senado de la Nación convirtió en ley este viernes el Presupuesto 2026, otorgándole al presidente Javier Milei su primer gran triunfo legislativo desde que asumió el poder. La iniciativa fue aprobada en general por 46 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, gracias al acompañamiento de bloques dialoguistas y de un puñado de senadores peronistas que se desmarcaron de la conducción kirchnerista.

Desde el mediodía, la Cámara alta sesionó en forma extraordinaria con el objetivo de tratar el proyecto de Presupuesto y la denominada ley de Inocencia Fiscal, ambas iniciativas ya aprobadas por la Cámara de Diputados. En ese marco, el oficialismo de La Libertad Avanza llegó al recinto con los votos necesarios para la aprobación general, aunque con incertidumbre respecto de algunos artículos sensibles, especialmente los vinculados al financiamiento educativo y científico.

En primer término, el debate fue conducido por la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien presidió la sesión hasta antes de la votación del Capítulo 2, el más cuestionado por sectores aliados. Sin embargo, lejos de una derrota anunciada, el resultado terminó favoreciendo al oficialismo, que logró avanzar incluso en los artículos más resistidos.

El Presupuesto 2026, el primero del gobierno de Milei fue respaldado no solo por los 21 senadores libertarios, sino también por la Unión Cívica Radical, el PRO, legisladores provinciales y senadores peronistas referenciados en Convicción Federal, además de otros con terminales en gobernadores. En contraste, el bloque Justicialista, conducido por José Mayans y alineado con Cristina Fernández de Kirchner, rechazó en bloque el proyecto.

Uno de los ejes centrales de la discusión fue el Capítulo 2, aprobado por 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones. Allí se incluyeron los artículos 12 y 30, considerados “de la discordia”. Mientras el artículo 12 fija un presupuesto de 4,8 billones de pesos para las universidades nacionales, también impone requisitos para el acceso a los fondos. En tanto, el artículo 30 deroga los pisos de inversión establecidos por ley para educación y ciencia, como el 6% del PBI para educación y el incremento progresivo hasta el 1% del PBI para ciencia y tecnología.

Desde la oposición, el senador radical Maximiliano Abad votó a favor en general, pero rechazó ese capítulo en particular. “El artículo 30 es una escoba que barre los pisos de inversión en educación y ciencia”, advirtió. En la misma línea crítica, el peronista José Mayans sostuvo que el Presupuesto “está totalmente desactualizado” y cuestionó la previsión inflacionaria y la política cambiaria del Gobierno.

No obstante, otros senadores dialoguistas defendieron la iniciativa. La tucumana Beatriz Ávila remarcó que, aunque el Presupuesto “no es ideal”, brinda previsibilidad y evita que el país continúe sin una ley de gastos por tercer año consecutivo. “Aprobar el Presupuesto no es un cheque en blanco, pero sí una herramienta indispensable”, subrayó.

Como cierre del debate, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, sostuvo que el Presupuesto “no es solo una herramienta económica, sino un punto de partida para refundar la Argentina”, y defendió el rumbo del Gobierno frente a lo que calificó como “ciclos tóxicos del populismo”.

Con la sanción de la ley, la Casa Rosada logra mostrar al mercado y a los gobernadores un plan económico con aval parlamentario, que proyecta un crecimiento del 5% del PBI, una inflación del 10,1% y un dólar oficial de $1.423 para diciembre de 2026. Además, prevé un superávit primario del 1,5% del PBI y exportaciones en alza.

Así, y tras más de ocho horas de debate, el oficialismo cerró un año legislativo hasta ahora adverso con una victoria clave. Sin embargo, el desafío político continúa: en los próximos meses, el Gobierno deberá enfrentar en el Senado discusiones de alto voltaje, como la reforma laboral, en una Cámara alta que ya demostró ser terreno de negociaciones finas y apoyos condicionados.