Con más del 55 % del suministro proveniente de Vaca Muerta, tres veces más barato que el gas importado, el Gobierno nacional mantiene una fórmula tarifaria vieja y dolarizada que exprime a los santafesinos. El ministro Gustavo Puccini acusó a Milei de sostener un sistema “injusto, centralista y funcional a las corporaciones energéticas”.
Mientras la Argentina produce cada vez más gas propio y barato, los bolsillos de los usuarios y las industrias siguen pagando tarifas como si dependieran de la importación de Bolivia. La paradoja no es técnica ni inevitable: es política. Así lo denunció el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, quien reclamó a la Casa Rosada una readecuación urgente del cálculo tarifario.
“El Gobierno nacional nos cobra como si el gas todavía fuera importado. No pedimos privilegios, exigimos que se respete la lógica, si el gas es nacional y más barato, el ahorro debe llegar a la gente y a la industria, no quedarse en Buenos Aires ni en los escritorios de las empresas”, disparó el funcionario.
La reversión del Gasoducto Norte cambió las reglas del juego energético. Hoy, más de la mitad del gas que llega a Santa Fe es neuquino, con un precio en boca de pozo tres veces inferior al boliviano. Sin embargo, Nación insiste en aplicar una fórmula diseñada para un escenario que ya no existe, sosteniendo tarifas artificialmente altas que golpean de lleno a más de 400 industrias santafesinas y a miles de usuarios residenciales.
“Estamos pagando con una tarifa diseñada para un país viejo, para un esquema caduco que ya no corre. Esto no es un error, es una decisión política que castiga al interior productivo”, remarcó Puccini, quien advirtió que la energía puede representar hasta el 40 % de los costos de una pyme.
La Provincia calcula que, de actualizarse el mecanismo, las facturas para grandes usuarios y empresas caerían hasta un 60 %. Ese alivio no solo significaría competitividad y empleo, sino también producción y arraigo en un momento de crisis.
Santa Fe presentó el reclamo formal ante Enargas, la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, pero el mensaje fue mucho más claro en lo político “la Nación no puede seguir mirando para otro lado mientras se vacían los bolsillos del interior y se destruye su capacidad industrial. El federalismo también se mide en las tarifas”, concluyó Puccini.
Algo en Común El diario de Rosario