Dos conductores alcoholizados rozaron la tragedia en Rosario con maniobras temerarias en la Sexta y un choque en pleno centro

Rosario.

Un automovilista circulaba con 2,50 g/l de alcohol en sangre y sin licencia, mientras que otro, con 1,22 g/l, embistió a un auto estacionado a metros de una concurrida parada de colectivos. En ambos casos no hubo heridos, pero los vehículos fueron remitidos al corralón. Las autoridades advierten por el aumento de episodios en un mes marcado por graduaciones, despedidas y celebraciones.

Rosario volvió a quedar expuesta este domingo por la madrugada a la imprudencia al volante, en un contexto en el que las celebraciones de fin de año multiplican riesgos. Todo comenzó cuando un vecino alertó al 911 sobre un vehículo que realizaba maniobras peligrosas en barrio República de la Sexta.

Acto seguido, personal policial se dirigió a Cochabamba y Berutti, donde logró interceptar al conductor denunciado. Con la colaboración de agentes de tránsito, se le practicó un test de alcoholemia que arrojó 2,50 g/l, un valor extremadamente elevado. Como si fuera poco, el hombre no tenía licencia de conducir, lo que agravó la situación. Finalmente, se labraron las actas correspondientes y el vehículo fue trasladado al corralón.

Mientras tanto, en pleno centro rosarino, otro episodio se desarrollaba casi en simultáneo. En Santa Fe y Presidente Roca, un automóvil colisionó contra un vehículo estacionado, muy cerca de una parada donde confluyen más de 20 líneas del transporte urbano. Tras el aviso policial, se sometió al conductor a un test de alcoholemia que arrojó 1,22 g/l, más del doble de lo permitido. Afortunadamente, no hubo personas lesionadas, aunque sí daños materiales. El segundo vehículo también fue remitido al corralón, y se le labraron las infracciones correspondientes.

Ambos hechos, ocurridos casi en paralelo, vuelven a encender una alarma en la ciudad. Con la llegada de diciembre, el inicio de las graduaciones, las despedidas y las fiestas, la circulación de conductores bajo efectos del alcohol tiende a incrementarse, poniendo en riesgo no solo sus vidas, sino la de terceros.

Por todo esto, las autoridades evalúan reforzar los controles, mientras recuerdan que la responsabilidad individual es clave para evitar tragedias. La fortuna evitó daños mayores, pero la advertencia queda instalada. El tránsito no admite excusas, y la mezcla de alcohol y conducción sigue siendo una combinación que puede terminar en desastre.