Vecinos del Remanso Valerio reclaman un espacio cultural frente al avance inmobiliario en la cabecera del puente Rosario-Victoria

Más de 300 familias de Granadero Baigorria respaldaron un proyecto presentado en la Cámara de Diputados por el legislador Carlos del Frade. La iniciativa busca preservar la identidad pesquera del barrio y frenar el avance del desarrollo urbano sin consulta previa.

En la Cámara de Diputados de Santa Fe, el legislador Carlos del Frade presentó un proyecto que apunta a que las 300 familias del barrio Remanso Valerio, de Granadero Baigorria, sean escuchadas antes de que avance el promocionado emprendimiento inmobiliario en la cabecera del puente Rosario-Victoria.

En primer lugar, el diputado recibió a una delegación de vecinos y vecinas que trasladaron su preocupación por los efectos socioambientales que puede generar la obra. Por ese motivo, Del Frade planteó la necesidad de que el gobierno provincial convoque en las próximas semanas a una reunión con representantes barriales, quienes poseen escrituras y décadas de arraigo en la zona.

Por otra parte, el proyecto inmobiliario oficial contempla una intervención de 8,5 hectáreas que incluirá playones deportivos, circuitos aeróbicos, estacionamientos, forestación con más de 2.500 arbustos, iluminación LED y la ampliación de un tramo de la avenida Eudoro Carrasco con fines recreativos, gastronómicos y comerciales.

Sin embargo, los habitantes del Remanso Valerio desarrollaron una propuesta alternativa con el lema “La irrenunciable lucha por el arraigo”. En este sentido, buscan que el barrio sea declarado de interés cultural y turístico, preservando su impronta pesquera. Para ello, diseñaron un proyecto que incluye la creación del Museo del Pescador, talleres artesanales, un quincho gastronómico con variedad ictícola, paseos guiados por sus callecitas y excursiones por el río, además de la revalorización de sitios emblemáticos como la Gruta de Itatí, la Capilla, la Escuela y el Cristo Pescador.

Asimismo, los vecinos advierten que la pesca artesanal, históricamente la actividad económica y cultural de la comunidad, se encuentra en riesgo de extinción debido a la presión de la pesca industrial y la falta de controles estatales.

Finalmente, Del Frade subrayó que la propuesta de los vecinos representa una “oferta-ofrenda capaz de conciliar intereses de partes”, en busca de un desarrollo que no arrase con la historia ni con la identidad cultural del barrio.