Sin salarios, con promesas incumplidas y un silencio empresario absoluto, los trabajadores endurecieron el plan de lucha. Hubo corte en la ruta 33 y advierten que, si no hay respuestas inmediatas, avanzarán con nuevas protestas y la ocupación de la planta.
El conflicto en la histórica fábrica de cosechadoras Vassalli volvió a encenderse con fuerza y empujó a los trabajadores a un escenario de máxima tensión. El 2026 comenzó para los obreros igual o peor que como terminó 2025: sin salarios, sin certezas y con un futuro laboral completamente a la deriva. Frente a la falta total de respuestas de la patronal, este miércoles 7 de enero realizaron un corte de aproximadamente una hora sobre la ruta nacional 33, a la altura de Firmat, como señal de hartazgo y advertencia.
Luego de la protesta, los trabajadores se reunieron en asamblea y resolvieron profundizar el plan de lucha. En ese marco, definieron que, si en las próximas horas no aparece ninguna respuesta concreta, este jueves 8 de enero volverán a interrumpir el tránsito. Además, acordaron que, de persistir el silencio empresario, avanzarán directamente con la toma de la fábrica, una medida extrema que refleja la gravedad de la situación.
En ese contexto, Diego Romero, referente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Firmat, fue contundente. “Los dueños no cumplieron con el acuerdo que se había firmado”, denunció, y advirtió que “este jueves es clave y habrá una nueva asamblea”. Asimismo, remarcó que el sindicato acompaña todas las decisiones que surjan de la voluntad colectiva de los trabajadores.
Romero confirmó que la asamblea central se realizará este jueves a las 7 de la mañana, momento en el cual se definirá si se retoman los cortes de ruta o si se avanza con otras medidas de mayor impacto. “La UOM siempre va a acompañar las medidas que tomen los compañeros trabajadores en asamblea”, sostuvo, reforzando el respaldo gremial al conflicto.
Mientras tanto, la familia Marsó, propietaria de la fábrica, continúa sin dar explicaciones públicas. La última comunicación oficial fue a fines de diciembre, cuando aseguraron que estaban en negociaciones para vender la empresa y que habría novedades el 6 de enero. Sin embargo, ese plazo se cumplió y no ocurrió absolutamente nada, lo que profundizó la bronca y la desconfianza entre los empleados.
Por lo pronto, la deuda salarial sigue creciendo mes a mes y oscila entre los 3 y los 8 millones de pesos por trabajador, según la categoría. Se trata de una cifra asfixiante para familias que llevan meses sin cobrar y que, aun así, siguen sosteniendo la lucha por sus puestos de trabajo.
El conflicto tuvo su origen a mediados de 2025, cuando Vassalli dejó de pagar los salarios. Desde entonces, la empresa no produce, no cumple con sus obligaciones laborales ni con los proveedores. Sin embargo, en un gesto que los trabajadores califican de provocador, la firma mantiene activa su cuenta de Instagram, donde continúa ofreciendo maquinaria, repuestos y planes de financiación. Incluso este mismo 7 de enero publicó una promoción de una cosechadora Vassalli V-470, lo que desató una fuerte indignación puertas adentro de la planta.
El último comunicado formal de la empresa, fechado el 29 de diciembre, afirmaba que el proceso de transferencia accionaria estaba en su etapa final y que no habría novedades antes del 6 de enero. También indicaba que los eventuales compradores asumirían la deuda salarial al tomar posesión de la firma. No obstante, el plazo venció sin anuncios y los trabajadores denuncian un nuevo incumplimiento patronal.
Mientras, el conflicto en Vassalli se profundiza y entra en una fase decisiva. Con salarios adeudados, promesas rotas y una patronal ausente, los trabajadores advierten que no retrocederán y que están dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias para defender su dignidad y su fuente laboral.
Algo en Común El diario de Rosario