Palacio de los Leones

Una noche mágica en el Palacio de los Leones: los niños vivieron su propia aventura bajo las estrellas

La histórica sede municipal se transformó en un campamento lleno de juegos, arte y misterio para 40 pequeños exploradores. La actividad, impulsada por el Consejo de los Niños, sigue reimaginando la ciudad desde la mirada infantil.

Las luces del Palacio de los Leones brillaron de una manera diferente este viernes por la noche. No fue por un acto oficial ni por una ceremonia: esta vez, la alegría la trajeron 40 niñas y niños que con mochila, piyama y bolsa de dormir vivieron una experiencia inolvidable en el corazón del casco histórico de Rosario. Fue una nueva edición de “Aventuras Nocturnas”, una propuesta del Consejo de los Niños de Estación Embarcaderos que busca resignificar la noche como un espacio seguro, lúdico y abierto a la imaginación.

La jornada comenzó al anochecer, cuando las familias se acercaron hasta Buenos Aires y Santa Fe para dejar a sus hijos e hijas. Con emoción y algo de nervios, los pequeños ingresaron al edificio acompañados por un equipo de adultos responsables, funcionarios y actores que guiaron cada instancia de esta aventura nocturna, cargada de misterio, cultura y juego.

“Hoy el Palacio se llena de voces, de alegría, de luz. Es un edificio hermoso y qué mejor que compartirlo con las infancias”, expresó el intendente Pablo Javkin, que fue parte del recorrido por las oficinas junto a las y los participantes. “Estos espacios no son solo de quienes trabajamos acá, son patrimonio de la ciudad, y más aún en este año del Tricentenario”.

Una de las primeras paradas fue la plaza 25 de Mayo y el Museo Estévez, donde los chicos se maravillaron con la historia y el arte local. “Para mí es una dicha recibir a las infancias, ver sus ojos de asombro, escuchar sus risas”, dijo emocionada Analía García, directora del museo.

Pero el momento más esperado llegó a las 20:30, cuando se abrieron oficialmente las puertas del Palacio para dar inicio a una verdadera noche mágica. Las y los pequeños se dividieron en grupos para rotar por distintas estaciones temáticas: en el patio, se dedicaron a crear figuras de papel; en el hall, el Observatorio Móvil permitió mirar el cielo y descubrir secretos del universo; y en uno de los salones principales, una actriz encarnó a Yolanda, una simpática “fantasma” que guió la recorrida por el edificio con historias del pasado.

“¿Vos sos el intendente?”, le preguntó Matías a Javkin, mientras otros no podían dejar de mirar los techos altos o los muebles antiguos, con la curiosidad encendida.

Alrededor de las 22, luego de una cena compartida, llegó el turno de relajarse. En el salón Carrasco se proyectó la película “Guía de Rosario Misteriosa 2”, que sirvió como puente para cerrar la jornada y convertir la sala en un dormitorio improvisado. Con sus bolsas de dormir desplegadas, las infancias se acomodaron entre almohadones y sonrisas para descansar.

La mañana siguiente comenzó con un desayuno colectivo y, después de algunos juegos, llegó la hora del reencuentro con las familias. Entre abrazos y relatos llenos de emoción, quedaba claro que esta no sería una experiencia más.

“Apenas se enteró, Manu se anotó con sus amigas. Ya habían ido a la edición anterior en la Biblioteca y no se lo querían perder”, contó Sonia, mamá de uno de los niños.

La propuesta nació del proyecto “Aventuras Nocturnas. Vale más de una idea”, presentado por las consejeras y consejeros de la Ciudad de los Niños, y apunta a resignificar la noche como un tiempo para descubrir, jugar y compartir en comunidad. La primera edición fue en la Biblioteca Argentina, y la idea es seguir recorriendo espacios patrimoniales con nuevas actividades.

“Queremos que cada vez más chicos y chicas vivan estas experiencias. La cultura tiene que sentirse, tocarse, vivirse así, desde lo cotidiano y lo extraordinario a la vez”, afirmó Federico Valentini, secretario de Cultura y Educación.

Y así, cuando los chicos salieron con los primeros rayos del sol, la ciudad parecía tener otro color. Más cercana, más suya. Porque si algo dejaron claro estas Aventuras Nocturnas, es que la noche también puede ser un territorio de alegría, de descubrimiento y de infancia.