La figura de Ciro Seisas, respaldado con firmeza por el gobernador Maximiliano Pullaro, emerge como una pieza clave en el Senado santafesino. No es casual: su rol no solo tiene un peso institucional, sino que forma parte de una estrategia política más amplia que pone a Rosario en el centro del tablero.
El propio intendente Pablo Javkin se metió de lleno en esta campaña, no solo como aliado, sino como actor que interpreta este momento como una oportunidad histórica para consolidar la autonomía de la ciudad.
El discurso es claro: una Rosario con autonomía plena —financiera, política y administrativa— puede dar ese salto de calidad que viene reclamando desde hace décadas. En ese sentido, la posibilidad de avanzar hacia una reforma constitucional aparece como la gran ventana para que Rosario, primera ciudad en jerarquía dentro de la provincia, gane peso real en el reparto de poder y recursos.
Javkin apuesta fuerte. Y lo hace en tándem con Pullaro, lo que también marca un claro perfil opositor al peronismo, especialmente en un tema tan sensible como la seguridad. La narrativa se sostiene en los años de abandono que sufrió la ciudad, particularmente bajo la lupa del narcotráfico, con frases lapidarias que llegaban desde Buenos Aires durante el último gobierno nacional y que calaron hondo en el humor social.
El apoyo del oficialismo provincial a figuras como Ciro Seisas y Carolina Labayru es también un mensaje hacia adentro: se busca construir un nuevo bloque de poder que represente a Rosario, con identidad propia, pero en sintonía con la Casa Gris.
Lo llamativo es el silencio relativo de La Libertad Avanza y de Amalia Granata, que parecen haber dejado este tramo final en un segundo plano. Quizás por cálculo electoral, o por falta de estructura en el territorio. Pero lo cierto es que, mientras los libertarios se desdibujan, el enfrentamiento central se sigue dando entre Unidos para Cambiar Santa Fe y el peronismo.
Todo esto en una semana marcada por el paro general, que si bien tuvo un acatamiento parcial a nivel país, en Rosario se hizo sentir con fuerza. Una postal más de una ciudad que no quiere seguir esperando, y que este domingo podría empezar a redefinir su rumbo.
Algo en Común El diario de Rosario