Rosario define su futuro político: siete listas compiten este domingo por 13 bancas en el Concejo

Con boleta única y una oferta electoral acotada, los rosarinos volverán a las urnas este 29 de junio para renovar la mitad del Concejo Municipal. El resultado marcará el termómetro del respaldo a la gestión local y provincial, en un escenario atravesado por el fantasma del ausentismo y la creciente polarización entre peronistas, libertarios y el oficialismo.

Por: Jorge Díaz – cronista parlamentario.

Este domingo 29 de junio, Rosario vivirá una jornada clave en términos políticos: se celebrarán las elecciones de medio término para renovar 13 bancas del Concejo Municipal. Se utilizará nuevamente el sistema de boleta única, ya familiar para los electores santafesinos, lo que promete una votación más ágil que la de abril, cuando también se eligieron convencionales constituyentes. Sin embargo, persiste la incertidumbre por los niveles de participación, que han sido bajos en comicios recientes.

En total, habrá siete listas en competencia: Frente de Izquierda, Resolver Rosario (ERRE), Más para Santa Fe, Somos Vida y Libertad, Política Abierta para la Integridad Social, La Libertad Avanza (LLA) y Unidos para Cambiar Santa Fe. La boleta presenta el rostro del primer candidato de cada agrupación y el votante deberá marcar con una cruz su elección y doblarla como se indica.

Aunque las elecciones municipales se realizarán en los 365 distritos de la provincia, todas las miradas están puestas en Rosario. No sólo por la cantidad de bancas en juego, sino por lo que representa políticamente: la ciudad más populosa y compleja de Santa Fe, con una Legislatura que se convertirá en termómetro del apoyo o rechazo a la gestión del intendente Pablo Javkin, al liderazgo del gobernador Maximiliano Pullaro y al avance de los libertarios con el respaldo explícito de los hermanos Javier y Karina Milei.

En ese marco, el oficialismo provincial buscará provincializar la elección, capitalizando la buena imagen de Pullaro, quien ganó con holgura la elección de convencionales constituyentes en abril y busca consolidar su dominio territorial. En contraposición, La Libertad Avanza intentará nacionalizarla, apostando a la figura del presidente Milei como motor de arrastre para su candidato rosarino, el exconductor televisivo Juan Pedro Aleart, quien fue el más votado en las PASO locales.

Por su parte, el panperonismo buscará recuperar terreno con Juan Monteverde, apostando a una campaña territorial y enfocada en los reclamos sociales, tras una interna que mostró músculo electoral pero también dispersión.

La elección rosarina no solo determinará el mapa legislativo local, sino también el grado de gobernabilidad del intendente Javkin en el Concejo. Si se impone la oposición, sea Aleart o Monteverde, el titular del Palacio de Los Leones quedará con menos margen para avanzar con su agenda. En ese sentido, se anticipa una reconfiguración del tablero político, donde incluso una performance destacada de LLA podría colocar a los libertarios como árbitros del nuevo equilibrio institucional.

Desde el oficialismo, Unidos para Cambiar Santa Fe insiste en que la elección no será una polarización sino una «pelea de tercios», y apuesta a que su candidata, Carolina Labayru, conserve representación. En las últimas horas, la lista sumó el respaldo del expresidente Mauricio Macri, quien grabó un video pidiendo el voto para ella y para el gobernador Pullaro, en un claro intento por alinear el voto de centroderecha.

La elección de este domingo se perfila como una prueba de fuego para todas las fuerzas políticas, el justicialismo se juega su capacidad de reorganización en clave local,  el oficialismo provincial testea su liderazgo territorial más allá del interior santafesino, y los libertarios buscan pasar del ruido a la representación efectiva. Pero más allá de los nombres propios, lo que está en juego es la configuración del poder político en Rosario, una ciudad marcada por los desafíos en seguridad, inclusión social y planificación urbana.

La participación, una vez más, será el dato a seguir. Si el ausentismo vuelve a ser alto, como todo indica, los votos duros y militantes definirán la elección, reforzando una dinámica de representación débil que tensiona la legitimidad democrática. En una ciudad con tantos problemas por resolver, la apatía ciudadana puede convertirse en el actor más influyente.