Coronda.
Llevaba 79 gramos de marihuana atados a una pata y quedó atrapada entre cables de alta tensión. No es la primera vez que se detecta este método para ingresar estupefacientes al penal.
Una situación tan insólita como preocupante volvió a encender las alarmas en las inmediaciones de la cárcel de Coronda. El pasado sábado por la noche, una vecina alertó al 911 al observar una paloma enredada entre cables de alta tensión, con un bulto atado a una de sus patas. El hecho ocurrió alrededor de las 20:30 en la intersección de las calles Belgrano e Hipólito Yrigoyen, a escasos metros del Instituto Correccional Modelo Unidad N°1, lo que generó sospechas inmediatas entre las autoridades.
Minutos después, personal del Comando Radioeléctrico UR XV se presentó en el lugar y, tras constatar que el ave estaba atrapada y no podía volar, solicitó la colaboración de operarios de la Empresa Provincial de la Energía (EPE). Estos últimos trabajaron con extremo cuidado para liberar al animal sin provocar cortes eléctricos ni accidentes.
Una vez rescatada, los efectivos descubrieron que la paloma tenía amarrado un envoltorio sospechoso a una de sus patas. En presencia de testigos, el paquete fue trasladado a la sede policial, donde se realizó un análisis que confirmó la presencia de marihuana. El peso total de la sustancia fue de 79 gramos.
A raíz del hallazgo, intervino el fiscal Raúl Nessier, del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Coronda, quien ordenó el secuestro del estupefaciente aunque, por el momento, no dispuso otras diligencias ni hay personas imputadas.
Este caso no es un hecho aislado. Por el contrario, vuelve a poner en evidencia el uso de métodos no convencionales para ingresar drogas al penal, entre ellos, el empleo de aves mensajeras. Tan solo en 2024 ya se documentaron al menos tres episodios similares. En abril, una paloma con las patas lastimadas fue hallada en plena vía pública con envoltorios de droga. En julio, otra vecina encontró un ave con dos “bochitas” de 60 gramos. Y días más tarde, se incautó un teléfono celular adherido con cinta a otra paloma. Incluso en agosto del año pasado se detectó un ave transportando 45 gramos de cocaína distribuidos en 75 bolsitas.
Por todo esto, investigadores no descartan que exista un criadero de palomas dentro del penal utilizado por internos para este tipo de maniobras, aunque hasta el momento no se ha confirmado oficialmente.
Algo en Común El diario de Rosario