El sector combativo de la central sindical busca acelerar una huelga nacional tras la grave herida del fotoperiodista Pablo Grillo. La discusión interna y el posible impacto en las paritarias.
Tras la represión ocurrida durante la marcha de jubilados este miércoles, que dejó como saldo grave al fotoperiodista Pablo Grillo, sectores combativos de la CGT presionan para que la central obrera declare un nuevo paro general contra el gobierno de Javier Milei. La discusión interna se intensifica mientras el ala más dura del sindicalismo busca acelerar los tiempos para convocar a una medida de fuerza nacional.
El sector combativo de la CGT está impulsando una propuesta para que el próximo Consejo Directivo, que se reunirá el jueves 20 de marzo en la sede de Azopardo 802, declare un nuevo paro. Este planteo cobró fuerza tras los incidentes de este miércoles, donde las fuerzas policiales reprimieron a manifestantes que reclamaban por los derechos de los jubilados.
«Es lo que se está hablando entre distintos dirigentes, porque los dialoguistas están perdiendo espacio», indicaron las fuentes, en referencia a la oposición interna que enfrentan los triunviros Héctor Daer, Octavio Argüello y Carlos Acuña, así como otros referentes del sector moderado como Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN).
La CGT ya emitió un comunicado este miércoles expresando su «más enérgico repudio y profunda indignación ante el salvaje accionar del Gobierno de Javier Milei y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich», y denunció el uso de «millonarios recursos del Estado argentino para reprimir de manera violenta, insensata e ilegal» la manifestación en Plaza Congreso.
Además de la represión, otro factor que influye en la discusión interna es el rechazo de los gremios a la desregulación del sistema de obras sociales y la necesidad de fortalecer la posición de la CGT en las negociaciones paritarias. Algunos sectores consideran que un nuevo paro podría ser una herramienta clave para presionar al gobierno en este contexto.
De concretarse, sería el tercer paro general de la CGT contra la administración de Milei, después de las huelgas del 24 de enero y del 9 de mayo del año pasado. La decisión final dependerá de la dinámica interna en el Consejo Directivo y del equilibrio de fuerzas entre los sectores combativos y los más moderados de la central obrera.
Mientras tanto, el clima de tensión entre el gobierno y los sindicatos sigue en aumento, con la CGT dispuesta a profundizar su plan de lucha en defensa de los derechos laborales y sociales.
Algo en Común El diario de Rosario