Sin respuestas salariales y con los sueldos pulverizados por la inflación, la Federación de Trabajadores Municipales lanzó una contundente medida de fuerza en toda la provincia. La huelga será jueves 29, viernes 30 de enero y lunes 2 de febrero, con protestas y cortes el viernes.
La negociación paritaria de los trabajadores municipales de Santa Fe ingresó en una fase de abierta confrontación. Lejos de acercar posiciones, el conflicto se agravó y la Federación de Trabajadores Municipales (FESTRAM) resolvió endurecer su postura al anunciar un paro total de 72 horas, con movilizaciones y cortes de ruta, frente a la falta absoluta de respuestas por parte de los intendentes y la injerencia del Gobierno Provincial.
En efecto, el Plenario de secretarios generales de los 42 sindicatos adheridos a la Federación resolvió de manera unánime avanzar con la medida de fuerza los días jueves 29, viernes 30 de enero y lunes 2 de febrero. Asimismo, se definió que el viernes 30 será la jornada central de protesta, con movilizaciones en distintos puntos de la provincia y cortes de ruta para visibilizar el conflicto.
Según denunció la Federación en un duro comunicado, los intendentes volvieron a poner sobre la mesa “la misma propuesta que ya había sido rechazada en tres oportunidades”, una oferta que el gremio considera insuficiente y absolutamente alejada de la realidad que atraviesan los trabajadores municipales. De este modo, la falta de voluntad política para mejorar la propuesta terminó de dinamitar cualquier posibilidad de acuerdo.
Pero, además, el conflicto sumó un nuevo y grave capítulo. Desde la Federación acusaron al Gobierno Provincial de “intervenir de manera ilegal” en la negociación paritaria, al negarse a trasladar la discusión al ámbito de la Secretaría de Municipios y Comunas. Para el gremio, esta maniobra no es casual, sino que busca dilatar el conflicto y disciplinar a los trabajadores a costa de sus salarios.
En este sentido, Festram remarcó que los empleados municipales no reciben aumentos desde octubre de 2025, lo que generó una pérdida del poder adquisitivo que ya supera el 10 % frente a la inflación acumulada. “Esta situación constituye un perjuicio directo para miles de familias municipales, cuyos ingresos quedaron muy por detrás del costo de vida”, advirtieron.
Asimismo, desde la conducción sindical dejaron en claro que las medidas de fuerza no son un fin en sí mismo, sino una herramienta para forzar una negociación real y seria. Las protestas, remarcaron, buscan exponer públicamente la falta de respuestas del Ejecutivo y reclamar un acuerdo salarial justo que recomponga el salario y garantice condiciones dignas para los trabajadores del sector.
Por último, la Federación sostuvo que el conflicto permanece abierto y que la continuidad del plan de lucha dependerá exclusivamente de la actitud del Gobierno y de los intendentes. Mientras no haya una convocatoria formal y una propuesta que contemple la pérdida salarial sufrida, advirtieron, el gremio profundizará las acciones gremiales en defensa de los derechos de los trabajadores municipales de toda la provincia.
Algo en Común El diario de Rosario