Otro caso de violencia de cuidacoches: exigió $3000 para «cuidar» el auto y al negarse el conductor, se lo daño

Rosario/ Barrio Jorge Cura.

El hecho ocurrió frente al predio CREA, en la zona del Parque Independencia. Un hombre fue víctima de extorsión y daño a su vehículo por parte de un cuidacoche que fue aprehendido por personal de la Brigada Motorizada. La problemática crece en Rosario mientras el Estado sigue sin ofrecer respuestas concretas.

El conflicto entre automovilistas y cuidacoches continúa escalando en Rosario, y esta vez el escenario fue el Parque Independencia. El sábado 6 de julio, cerca del mediodía, un hombre de 45 años fue víctima de un acto de violencia urbana que ya se repite con preocupante frecuencia, la extorsión por parte de quienes se adueñan del espacio público.

Según informó la Brigada Motorizada, el hecho se produjo en Bv. Oroño y 27 de Febrero, frente al ingreso del predio CREA. Allí, un individuo identificado como Pablo Fabián F., de 36 años, exigió al conductor la suma de $3000 para poder dejar estacionado su vehículo, un Ford Orion color bordó. La víctima, en un intento de evitar el conflicto, le respondió que colaboraría con una suma voluntaria al momento de retirarse. Sin embargo, esta negativa desató la furia del cuidacoche, que se alejó visiblemente molesto.

Minutos después, mientras el conductor se encontraba a unos 40 metros del lugar, observó cómo el mismo sujeto pasaba dos veces junto al lateral derecho de su auto. Al regresar a su vehículo, descubrió un profundo rayón en la puerta delantera derecha. Inmediatamente, decidió irse del lugar, pero al llegar a la intersección de Oroño y 27 de Febrero, volvió a cruzarse con el agresor. En ese momento, una mujer que no se identificó, lo señaló como el autor del daño. La víctima decidió entonces llamar al 911.

En consecuencia, personal de la Brigada Motorizada arribó al lugar, y tras el testimonio de testigos y de la víctima, procedió a la aprehensión del imputado, quien fue trasladado a la Comisaría 2ª por razones de jurisdicción.

Este nuevo episodio vuelve a poner en evidencia una problemática estructural que afecta a miles de vecinos y visitantes de la ciudad. A pesar de los reclamos constantes, la actividad de los cuidacoches, muchas veces violenta y extorsiva se mantiene sin regulación ni controles efectivos. Mientras tanto, los damnificados deben afrontar los costos de los daños sufridos sin que el Estado asuma ningún tipo de responsabilidad.

Por lo tanto, lo que comenzó como una salida familiar terminó en un acto de violencia urbana, con un vehículo dañado, una denuncia judicial, y una nueva muestra del abandono estatal ante una práctica ilegal que se repite cada fin de semana en espacios públicos rosarinos. Mientras tanto, los cuidacoches siguen actuando con impunidad, apropiándose de calles, cobrando tarifas arbitrarias y recurriendo a amenazas o daños si sus exigencias no son satisfechas.