En medio de un clima hostil para el sindicalismo, la Asociación de Supervisores y Técnicos de la Industria Aceitera y de Biodiésel (ASIABRA) avanza con organización y legitimidad desde las plantas del cordón industrial. Con personería gremial obtenida en 2024, el gremio demuestra que la renovación sindical es posible y necesaria.
Mientras el sindicalismo argentino atraviesa un período de fuerte desgaste, hostigamiento institucional y estigmatización mediática, hay espacios nuevos que emergen con fuerza desde las bases. Es el caso de la Asociación de Supervisores y Técnicos de la Industria Aceitera y de Biodiésel de la República Argentina (ASIABRA), una organización joven que se afianza en el Gran Rosario, corazón productivo del país, y que reclama su lugar como actor legítimo en la defensa de los derechos laborales.
En un contexto donde, tal como señalan desde el sector, se busca demonizar a los dirigentes sindicales, limitar el derecho a huelga y aplicar techos salariales, la consolidación de ASIABRA marca una excepción positiva. Fundada desde la organización concreta de trabajadores jerárquicos que no contaban con representación gremial en el sector aceitero, la entidad logró obtener su personería gremial en septiembre de 2024, tras una década de trabajo territorial, validación de representación y fortalecimiento interno.
“Nacimos de la necesidad de representación real y concreta”, afirmaron desde el gremio, remarcando que “ASIABRA no nació en un escritorio, sino en las plantas industriales, cara a cara con los compañeros”. Con un trabajo sostenido desde 2014, la organización fue sumando afiliaciones, realizando asambleas y extendiéndose no sólo en Santa Fe y el sur de Buenos Aires, sino también hacia Córdoba y San Luis, ampliando su alcance a nivel federal.
En palabras de su secretario general, Cristian Romero, “donde hubo invisibilización, hoy hay voz; donde hubo fragmentación, hoy hay unidad. Somos conscientes de que estamos haciendo historia, y trabajamos para seguir transformando la realidad de compañeras y compañeros que alguna vez pensaron que esto era imposible”.
Además, en un escenario económico adverso, ASIABRA también plantea un enfoque sindical alternativo: un modelo participativo, horizontal y dinámico, que no repite lógicas burocráticas tradicionales, sino que construye a partir del diálogo, la participación y el compromiso colectivo. “Ningún derecho se construye en soledad”, agregaron desde la entidad.
Algo en Común El diario de Rosario