El agresor, Francisco Alberto Aguado, fue detenido semanas después del hecho y ahora enfrentaría una situación penal más grave tras la muerte de la víctima.
Pedro Gutiérrez, de 67 años, falleció este miércoles como consecuencia de las graves lesiones sufridas durante un partido de fútbol amateur el pasado 11 de enero en Villa Gobernador Gálvez. El hombre había quedado cuadripléjico tras ser brutalmente golpeado por Francisco Alberto Aguado, quien le provocó una lesión medular irreversible.
Gutiérrez fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde permaneció en estado crítico hasta su deceso. Según los informes médicos, la víctima no podía respirar por sus propios medios y había perdido la movilidad de sus extremidades.
El agresor, identificado como Francisco Alberto Aguado, oriundo de Arroyo Seco, no se había entregado a la Justicia a pesar de que la Fiscalía de Rosario había emitido una orden de captura en su contra. Fue detenido el 30 de enero cuando se presentó en la Prefectura Naval de Rosario para realizar un trámite relacionado con su libreta de embarco.
Durante la audiencia en la que fue imputado, el fiscal Lisandro Artacho detalló que el ataque ocurrió durante una jugada en la que ambos se cruzaron. Aguado empujó a Gutiérrez, quien cayó al suelo, y luego lo golpeó brutalmente, provocándole la lesión medular. Incluso después de escuchar el «crack» que indicaba la gravedad de la lesión, el agresor continuó golpeando a la víctima.
La hija de Gutiérrez, Marisol, había expresado la semana pasada la delicada situación de su padre, quien no podía moverse ni respirar por sus propios medios. Finalmente, este miércoles se confirmó su fallecimiento, lo que complica aún más la situación penal del agresor.
La muerte de Pedro Gutiérrez no solo es una tragedia para su familia, sino que también pone en evidencia la violencia que puede desatarse en contextos deportivos, incluso en ámbitos amateur. La demora en la detención del agresor y la gravedad del hecho plantean serias preguntas sobre la eficacia de los mecanismos de justicia para actuar en casos de violencia extrema.
Ahora, con el fallecimiento de la víctima, el caso podría escalar a un homicidio, lo que aumentaría significativamente las consecuencias legales para Aguado. Este triste episodio debería servir como un llamado de atención para prevenir la violencia en el deporte y garantizar que hechos como este no queden impunes.
Algo en Común El diario de Rosario