El FreSU reclama un salario mínimo de $3,1 millones: “Todo lo que conseguimos fue con lucha”

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU-Federal) planteó que el Salario Mínimo Vital y Móvil debería alcanzar los $3.116.298 para cubrir las necesidades básicas establecidas por la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo.

El espacio sindical cuestionó el deterioro del poder adquisitivo durante el gobierno de Javier Milei y reclamó una política salarial que permita recuperar condiciones de vida y derechos laborales.

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU-Federal) volvió a poner en el centro de la agenda sindical la discusión por el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) y sostuvo que los trabajadores necesitaron durante julio $3.116.298 mensuales para cubrir las necesidades consideradas esenciales por la legislación laboral argentina.

De acuerdo con el planteo presentado por el espacio sindical, ese monto resulta más de ocho veces superior al actual salario mínimo, al que calificaron como el más bajo de la historia argentina. La discusión, para el FreSU, no se limita a una cifra salarial, sino que involucra el derecho constitucional a una vida digna para quienes viven de su trabajo.

Durante una conferencia de prensa realizada en la sede de la Unión Obrera Molinera, en México 2070, en el barrio porteño de Balvanera, el secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora, Daniel Yofra, vinculó el reclamo salarial con la organización y la lucha sindical: “Este salario es el que necesitamos para poder vivir dignamente y es el salario que queremos ganar, pero sabemos que sin medidas de fuerza no lo vamos a lograr”. Y agregó: “Esa es la historia de la clase trabajadora: todo lo que conseguimos fue con lucha”.

En la misma línea, el secretario general de Pilotos, Pablo Biró, cuestionó la distancia entre el salario mínimo vigente y el valor calculado por las organizaciones sindicales. “El gobierno dice que el salario mínimo es de 380 mil pesos y nosotros decimos que con 3,1 millones de pesos nos alcanza para tener un salario mínimo vital y móvil”, afirmó.

Biró remarcó además que el cálculo presentado por el FreSU no contempla capacidad de ahorro ni acceso a determinadas herramientas de financiamiento. “Acá, en estos puntos, no está la capacidad de ahorro, por ejemplo, ni un crédito hipotecario. Esto es solo lo que dice la ley pero tenemos que ir por más”, sostuvo.

El cálculo elaborado por el FreSU toma como referencia las nueve necesidades vitales contempladas en el marco constitucional y laboral: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión social.

Según los valores difundidos por el espacio sindical, la composición del salario necesario incluye $664.499 para alimentación adecuada, $624.473 para vivienda digna, $145.682 para educación y cultura, $381.127 para salud, $676.295 para transportes, vacaciones y esparcimiento y $342.793 para previsión social.

La sumatoria de estos componentes lleva al monto de $3.116.298, presentado por el FreSU como referencia para un salario que permita cubrir las necesidades básicas de un trabajador y su grupo familiar.

El planteo recupera además el sentido del artículo 14 bis de la Constitución Nacional y del artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, que establecen los principios que deben orientar la determinación del salario mínimo vital y móvil.

El reclamo sindical se produce en un escenario que el FreSU caracteriza por una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y un deterioro de las condiciones sociales.

Según las cifras difundidas por el frente, desde el comienzo del gobierno de Javier Milei los asalariados habrían perdido más de $69,3 billones en el acumulado de sus ingresos mensuales.

En esa medición, los salarios reales del sector público registraron una caída del 9%, mientras que los ingresos del sector privado se deterioraron 22% respecto de su poder de compra de noviembre de 2023.

El deterioro salarial también es vinculado por el FreSU con un fenómeno creciente de endeudamiento de los hogares. Según los datos presentados por el espacio sindical, cada trabajador del sector privado habría perdido en promedio $3.011.131, mientras que la pérdida promedio para cada empleado estatal alcanzaría $15.465.594.

Desde esta perspectiva, la reducción de los ingresos no solamente afecta el consumo cotidiano, sino que también obliga a numerosas familias a recurrir al crédito para afrontar gastos corrientes. El FreSU sostiene que la deuda de las familias aumentó en $46 billones desde la llegada de Milei al Gobierno y que la morosidad se multiplicó por cuatro durante el último año.

El diagnóstico sindical también incorpora la evolución de los indicadores sociales. De acuerdo con las mediciones privadas citadas por el FreSU, la cantidad de personas en situación de pobreza habría pasado de 13,4 millones a poco más de 15 millones durante el segundo semestre de 2025, con una incidencia que habría aumentado desde el 30% hasta algo más del 31% de la población.

Para las organizaciones que integran el frente, la discusión salarial está directamente relacionada con este escenario social: la evolución de los ingresos laborales, el costo de vida, el endeudamiento y la pobreza forman parte de un mismo problema.

El reclamo por un nuevo salario mínimo se presenta así como una demanda que excede a las organizaciones que integran el FreSU y busca instalar en la agenda pública la discusión sobre qué nivel de ingresos necesita un trabajador para sostener una vida digna.

El FreSU-Federal reúne a organizaciones sindicales pertenecientes a las tres centrales obreras. Entre ellas se encuentran la UOM, ATE, Federación Aceitera y Desmotadora, Conadu, Conadu Histórica, Fesprosa, sindicatos aeronáuticos, marítimos, fluviales, molineros, papeleros y viales.

La diversidad de sectores que integran el espacio expresa una estrategia de articulación sindical frente a las políticas económicas y laborales del Gobierno nacional. El eje común planteado es la recuperación del salario, la defensa del empleo y la protección de los derechos laborales.

En ese marco, el FreSU busca transformar el reclamo por el salario mínimo en una discusión política y social más amplia sobre la distribución del ingreso y las condiciones de vida de la clase trabajadora.

El planteo tiene como antecedente el Primer Plenario de Delegados del FreSU, realizado el 1° de Mayo pasado, donde las organizaciones aprobaron el programa “Unidad, Lucha y Rebeldía para Recuperar la Patria”.

En aquel documento, el espacio sindical reivindicó “el derecho al trabajo y a un Salario Mínimo Vital y Móvil según su definición en el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional y el Artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo”.

El programa establece que ese salario debe garantizar “una vida digna” mediante la satisfacción de las necesidades vinculadas con alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión.

Con el nuevo cálculo de $3.116.298, el FreSU vuelve a colocar esa definición en el centro de la discusión pública y sindical. El reclamo combina así una demanda económica concreta con una definición política: que el salario mínimo no sea solamente un piso legal, sino un ingreso capaz de garantizar condiciones materiales de vida dignas para los trabajadores.