Con bienes decomisados al delito refuerzan la seguridad en las cárceles santafesinas

La Provincia adquirió 20 nuevas paletas detectoras de metales para el Servicio Penitenciario con fondos obtenidos en subastas de bienes incautados a delincuentes. Destacan el impacto directo en el control interno y el “costo cero” para el Estado.

Con el objetivo de fortalecer los controles y la seguridad en las unidades penitenciarias, el Gobierno de Santa Fe incorporó 20 paletas detectoras de metales que serán destinadas al Servicio Penitenciario provincial. La adquisición se concretó con dinero recaudado en las subastas de bienes decomisados a organizaciones delictivas, una política que la Provincia viene profundizando en los últimos años.

La compra fue realizada a través de la Agencia Provincial de Registro, Administración y Destino de Bienes y Derechos Patrimoniales (Aprad), dependiente del Ministerio de Gobierno e Innovación Pública. En ese marco, el secretario de Gestión de Registros Provinciales, Matías Figueroa Escauriza, destacó que se trata de una política “inédita a nivel nacional” y subrayó que los fondos obtenidos del delito vuelven a la sociedad en forma de mayor control y seguridad.

Asimismo, recordó que, durante el año pasado, también con dinero de las subastas, se habían adquirido diez paletas de origen italiano para el Servicio Penitenciario. En esta oportunidad, en cambio, se incorporaron veinte dispositivos de fabricación estadounidense, un modelo con el que hasta ahora el organismo no contaba.

Durante una conferencia de prensa realizada en la Unidad Penitenciaria N°2 de Las Flores, en la ciudad de Santa Fe, Figueroa Escauriza remarcó que “parte del dinero de quienes tanto daño hicieron se recupera, se vende y se reinvierte en seguridad”. En ese sentido, mencionó la subasta de autos de alta gama, viviendas y otros bienes, cuyos recursos son volcados a distintas políticas públicas.

Por su parte, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, explicó que las nuevas paletas serán utilizadas principalmente por el grupo centralizado de requisas, encargado de los controles permanentes en pabellones, internos y personas que ingresan a las unidades penitenciarias. Según precisó, se trata de un insumo esencial para detectar objetos prohibidos como celulares, municiones u otros elementos metálicos ocultos.

Además, Masneri detalló que estos dispositivos permiten graduar la sensibilidad del detector y elegir entre alertas sonoras o silenciosas, lo que amplía su utilidad operativa. Al mismo tiempo, señaló que resultan fundamentales para reforzar la seguridad en cárceles con estructuras antiguas, algunas con más de cien años de antigüedad, mientras avanzan las obras de nuevas unidades y la incorporación de tecnología de mayor complejidad.

La funcionaria resaltó la celeridad y el ahorro que implica el reaprovechamiento de bienes decomisados. Como ejemplo, mencionó la incorporación de cámaras frigoríficas incautadas en causas judiciales, que fueron destinadas de manera inmediata al Servicio Penitenciario. “De otra forma, hubieran quedado abandonadas o desarmadas, y hoy están cumpliendo una función clave”, sostuvo, al tiempo que remarcó que este mecanismo permite reforzar áreas sensibles sin generar nuevos gastos para el Estado.