Cómo será la cárcel de alto perfil en Piñero

La nueva cárcel de alta seguridad en Santa Fe, diseñada para alojar a los criminales más peligrosos, contará con tecnología avanzada y medidas de seguridad inéditas en el país.

El Gobierno de la Provincia de Santa Fe dio un paso histórico con la licitación de la construcción de la primera Cárcel de Alto Perfil en Piñero, un centro penitenciario destinado a alojar a los narcos y sicarios más peligrosos de la provincia. Este Centro de Reclusión para Internos de Alto Perfil (Ceriap) se convertirá en una referencia en el sistema carcelario argentino, con características de seguridad y control nunca antes vistas.

La obra se llevará a cabo en un terreno de 80 hectáreas expropiado por el Gobierno provincial, ubicado en las cercanías de la actual unidad penitenciaria de Piñero (UP11). Además del Ceriap, se construirán dos penales de bajo perfil. Con un presupuesto de $109.828.291.188,24, se prevé que el complejo esté terminado para septiembre de 2026, con todos los equipos, tecnología y mobiliario necesario para su funcionamiento.

El nuevo penal será un modelo de seguridad avanzada. Con un doble muro perimetral de 1.800 metros de largo y 10 metros de alto, el complejo estará rodeado de torres de vigilancia cada 70 metros, además de una torre central de 36 metros de altura que ofrecerá una vista panorámica de 360 grados. Estas medidas están diseñadas para garantizar que los internos de más alto perfil no puedan escapar o seguir cometiendo delitos desde dentro del penal.

El sistema de reclusión será radicalmente distinto al de otros penales. El Ceriap contará con cuatro minipenales, cada uno con 6 pabellones de 12 reclusos, con celdas individuales construidas en dos plantas. La idea es que los internos solo tengan contacto con otros 12 reclusos, sin interacción con el resto de la población carcelaria. Esta medida responde a una política de «Contacto 0», donde los reclusos no podrán comunicarse físicamente entre sí, utilizando solo medios como blindex para las visitas.

Además, el penal incluirá medidas de control tecnológicas avanzadas, como sistemas de cámaras de vigilancia, inhibidores de señal, y armamento especializado para evitar fugas. Los internos serán sometidos a un sistema de comunicación restringida, y contará con un helipuerto y salas de conferencias para reducir los traslados hacia el exterior.

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, destacó que esta obra tiene como objetivo poner límites a aquellos reclusos que intentan seguir delinquiendo incluso desde dentro de las cárceles. «Esta infraestructura no solo está diseñada para mejorar la seguridad dentro del penal, sino también para reducir la capacidad de los delincuentes de operar desde sus celdas», dijo el mandatario.

Por su parte, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, aseguró que este proyecto es “inédito para la historia carcelaria de Argentina”, y subrayó que el concepto de “presos de alto perfil” fue introducido en la provincia en 2015, cuando se comenzó a reconocer que algunos reclusos, aún estando condenados, continuaban con actividades ilícitas fuera de las cárceles. Esta nueva unidad busca evitar esos vínculos y asegurar que los reclusos estén bajo un control total.

La provincia también está llevando a cabo otras importantes obras en el sistema penitenciario, como la ampliación de varias unidades penitenciarias en Rosario. Con un total de 6.512 nuevas plazas previstas hasta 2027, Santa Fe está invirtiendo fuertemente en infraestructura carcelaria, un plan que implicará más de 170.000 metros cuadrados de construcción y un presupuesto de $414.000 millones. Esta expansión busca mejorar las condiciones de detención y contribuir a una mayor seguridad y control sobre los reclusos.

Con esta obra, el Gobierno provincial busca marcar un antes y un después en la historia de las cárceles en Argentina, estableciendo un modelo de reclusión que prioriza la seguridad y el control total sobre los reclusos más peligrosos.