Según datos del INDEC, la canasta básica total superó en septiembre el millón de pesos. Los alimentos, tarifas y alquileres empujan la pobreza en medio de salarios estancados y una inflación que no cede.
De acuerdo con el último informe del INDEC, una familia tipo necesitó $1.176.852 en septiembre para no caer por debajo de la línea de pobreza.
Pese al leve incremento del 1,4% respecto a agosto, los precios de los alimentos y servicios esenciales siguen deteriorando el poder adquisitivo.
El aumento acumulado desde enero ya roza el 15%, mientras que la canasta alimentaria trepó un 17,5%.
Aunque el índice inflacionario general fue del 2,1%, el impacto en los bienes básicos golpea con mayor dureza a los sectores medios y populares.
Así, una familia de tres integrantes necesitó $936.911, y una de cinco personas $1.237.789 para cubrir necesidades básicas.
La brecha entre salarios y costos de vida sigue ensanchándose, dejando a miles de hogares al borde de la pobreza estructural.
Algo en Común El diario de Rosario