CA7RIEL & Paco Amoroso desataron una ceremonia de liberación colectiva en Rosario

La dupla más provocadora de la música argentina convirtió al Metropolitano en un delirante “centro de rehabilitación espiritual” con un show performático, intenso y explosivo. Entre pogos, teatralidad y una rave final, el Free Spirits World Tour confirmó el fenómeno artístico y generacional que representan.

La llegada de CA7RIEL & Paco Amoroso a Rosario no fue simplemente un recital. Fue una experiencia inmersiva, una sátira musical convertida en ritual colectivo y, sobre todo, una demostración de por qué la dupla atraviesa uno de los momentos más creativos y magnéticos de la escena argentina.

Casi un año y medio después de su última visita a la ciudad, Paco y Cato desembarcaron en el Metropolitano con el esperado “Free Spirits World Tour”, una propuesta conceptual que mezcla música, performance, ironía, teatralidad y un caos perfectamente calculado.

Desde mucho antes del inicio del show, el clima ya anticipaba que la noche tendría algo distinto. Miles de fanáticos llegaron lookeados bajo la estética del nuevo disco, replicando peinados, anteojos, túnicas y outfits que parecían sacados directamente del universo absurdo y psicodélico que propone el dúo.

Minutos después de las 21, el estadio estalló cuando CA7RIEL & Paco Amoroso aparecieron sobre el escenario acostados en camillas, dentro de una puesta escenográfica que simulaba un centro de rehabilitación espiritual. Desde allí abrieron la noche con “No me sirve más”, dando inicio a una narrativa performática que atravesó todo el concierto.

Lejos de ofrecer una sucesión lineal de canciones, el espectáculo fue construido como un viaje conceptual dividido en cinco bloques, donde los protagonistas —Cato y Paco— transitaban una especie de proceso de desintoxicación emocional para reencontrarse consigo mismos.

Además, la experiencia ganó una dimensión cinematográfica gracias a la voz en off de Sting, colaborador del álbum que da nombre a la gira. Su presencia etérea funcionó como hilo conductor de una puesta cargada de humor absurdo, espiritualidad caricaturesca y crítica generacional.

El primer saludo de Paco terminó de encender al Metropolitano: “Muy buenas noches Rosario, ¿cómo están? Estamos felices de estar acá de nuevo”, lanzó, mientras el público respondía con una ovación ensordecedora.

Musicalmente, el show fue demoledor. La dupla logró equilibrar la sofisticación sonora de su nueva etapa con la irreverencia salvaje que los convirtió en un fenómeno de culto.

Temas como “Nada Nuevo”, “Vida loca”, “Lo quiero ya!” y “Goo Goo Ga Ga” funcionaron como columna vertebral de Free Spirits, aunque el repertorio también recuperó clásicos infaltables de discos anteriores.

Así, canciones como “Impostor”, “Re forro”, “El día del amigo”, “Dumbai”, “Baby Gangsta”, “El único” y “La que puede” generaron algunos de los momentos más explosivos de la noche, con pogos permanentes y un público completamente entregado.

Uno de los grandes aciertos del espectáculo fue la combinación entre teatralidad y precisión musical. Mientras Paco Amoroso desplegó una performance hipnótica y provocadora, CA7RIEL volvió a confirmar su impresionante virtuosismo con la guitarra, alternando riffs demoledores, distorsiones y momentos de sensibilidad melódica.

En paralelo, las pantallas iban mostrando distintos “pasos” del supuesto tratamiento espiritual del Free Spirits Center, reforzando el tono paródico y delirante de una propuesta que nunca perdió intensidad.

Hacia el tramo final, la energía del Metropolitano ya era completamente desbordante. Tras una incendiaria versión de “Lo quiero ya!”, el dúo repasó viejos himnos en un medley cargado de nostalgia y euforia antes de llegar al estallido absoluto con “Beto’s Horns” y “Himno del Mediocre”.

Sin embargo, cuando parecía que todo había terminado, Rosario todavía tenía guardado un último momento de locura colectiva.

Luego de despedirse con frases como “Rosario te amo, hasta la próxima locooo” y “Gracias guachos”, la dupla regresó inesperadamente al escenario para transformar el cierre en una rave electrónica psicodélica.

Las luces, el beat y el pogo masivo terminaron de convertir el recital en una experiencia catártica donde el público dejó de ser espectador para convertirse en parte activa de la ceremonia.

Con tres temas extra cargados de electrónica y distorsión, CA7RIEL & Paco Amoroso cerraron una noche frenética, teatral y profundamente generacional, dejando en claro que su propuesta ya excede el formato tradicional del recital para convertirse en un fenómeno artístico total.

El show recorrió buena parte de la discografía de la dupla y estuvo integrado por los siguientes temas: “No me sirve más”, “Nada Nuevo”, “AYAYAY”, “Muero”, “Mi diosa”, “#Tetas”, “Hasta Jesús tuvo un mal día”, “Soy increíble”, “Vida loca”, “Impostor”, “Re forro”, “El día del amigo”, “Dumbai”, “Baby Gangsta”, “A mí no”, “Mi deseo”, “Bad bitch”, ¡“Todo ray!”, “Cosas Ricas”, “El único”, “La que puede, puede”, “Todo el día”, “HAHA”, ¡“Lo quiero ya!”, “Remix olds songs”, “Chapulin”, “Beto’s Horns” y “Himno del Mediocre”.