Rosario/ Barrio Triángulo.
Tras la denuncia de vecinos, agentes municipales y policiales clausuraron un comercio que operaba sin habilitación y almacenaba garrafas junto a materiales inflamables, en total violación de las normativas de seguridad vigentes.
Una distribuidora mayorista de bebidas y alimentos no perecederos, ubicada en el barrio Triángulo, fue clausurada este fin de semana luego de que agentes de la Secretaría de Control y Convivencia de la Municipalidad de Rosario, junto a efectivos de la Policía de Santa Fe, constataran serias irregularidades en materia de seguridad e higiene. La intervención fue posible mediante la denuncia de vecinos que alertaron sobre el funcionamiento irregular del comercio.
Al arribar al lugar, personal de las direcciones de Inspección de Comercio, Industria y Servicios y de Control Urbano encontró en el interior del inmueble unas 30 garrafas almacenadas sin ninguna medida de seguridad, mezcladas con materiales de alta combustibilidad como plástico, cartón, carbón y madera. A esto se sumó un agravante fundamental, el comercio no contaba con ninguna habilitación vigente para operar.

Frente a este cuadro de alto riesgo, las autoridades municipales procedieron a intimar al titular del local para que retirara las garrafas y, acto seguido, se ejecutó la clausura preventiva del establecimiento.
“Este tipo de situaciones son inadmisibles. Representan un enorme riesgo, no solo para quienes trabajan en el comercio, sino también para los vecinos del barrio. Afortunadamente, actuamos a tiempo y evitamos posibles tragedias. Más allá de los controles de rutina, es clave que los vecinos también se involucren y denuncien”, expresó el secretario de Control y Convivencia, Diego Herrera, al referirse al operativo.

Cabe recordar que la Ordenanza Municipal N.º 409/88 regula estrictamente la venta de gas envasado (GLP) en la ciudad de Rosario. La normativa exige que los comercios estén habilitados, inscriptos ante el municipio y cumplan con un conjunto de medidas obligatorias de seguridad, uso de envases aprobados, límite máximo de 15 garrafas por local, disposición vertical separada entre sí, señalización visible, matafuegos y distancias mínimas respecto a escuelas, hospitales o espacios públicos con alta concurrencia.
Desde el municipio reiteraron que los controles seguirán reforzándose y que se priorizará la prevención para evitar situaciones que puedan poner en riesgo la integridad física de la comunidad. Además, remarcaron la importancia de las denuncias vecinales como herramienta de participación para preservar la seguridad en los barrios.
Algo en Común El diario de Rosario