29° Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino

El jueves 6 de septiembre a las 19:30 h se inaugura la 29° Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino en el CEC. Gratis.

La Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino propone un recorrido narrativo a partir de las imágenes más representativas del año anterior. En esta edición, se presentan fotografías, registradas en 2017, sobre los hechos más relevantes en materia de: actualidad, deportes, retrato, vida cotidiana, política, naturaleza, medio ambiente, arte y espectáculos, ocurridos en el país y el mundo. Más de 150 fotografías en exposición, seleccionadas entre más de 3200 imágenes enviadas por reporteros de todo el país.

 

Desde sus inicios, a principio de 1980, y hasta la actualidad, la vasta concurrencia de público y la gran repercusión periodística han convertido a esta Muestra de Fotoperiodismo Argentino en un acontecimiento único en la historia de la fotografía periodística argentina y en una cita ineludible para acceder al trabajo colectivo de los reporteros gráficos.

 Visitas: de jueves a domingos de 17 a 21 h hasta el domingo 23 de septiembre.

 Entrada libre y gratuita

Prólogo: Sentidos y miradas.

 Pablo Waisberg, periodista y escritor.

¿Cómo recordaremos el 2017? ¿Será el año de la movilización que frenó el resbaloso fallo del 2×1 y dejó en claro que la mayoría de la sociedad había saldado algunos debates? ¿O lo evocaremos por una represión a reporteras y reporteros gráficos como no ocurría en las últimas dos décadas? ¿Quedará en la historia como el año corto? ¿Habrá terminado en noviembre para dejar ese diciembre de la reforma previsional como parte de este 2018 con ajuste, endeudamiento y retorno al FMI, esa sigla que suena a palabra mala?

 

Eso es lo que ponen en discusión las y los fotógrafos cada vez que levantan su cámara y hacen foco: el sentido. Tal vez por eso, en ese diciembre convulsionado se convirtieron en blancos móviles por primera vez, desde aquel otro violento y angustiante diciembre, el de 2001. Sintieron en la piel la repetición de las balas de goma. Hubo más de 20 heridos de distintos medios de comunicación, sin contar los gaseados adrede. No importó si tomaban imágenes para publicaciones comerciales, alternativas, oficialistas, opositoras o de Corea del Centro. Registraban lo que ocurría con ese poder verosímil que tiene la fotografía y que puede funcionar -a veces mejor que la palabra- como un reaseguro contra interpretaciones forzadas. Justo el mismo año en que se cumplió el vigésimo aniversario del crimen de José Luis Cabezas.

 

Esa disputa del sentido es la que permitió mostrar a las y los docentes pidiendo apertura de paritarias. Es la que sorprendió a un hombre de buzo con capucha refugiado detrás de una pared de policías acorazados: ¿era uno de los que había impulsado los disturbios para gatillar la represión en esa protesta o se había hecho amigo de los policías cinco minutos antes?

 

Ese estar ahí, que discute incluso con las nuevas formas de producción de la imagen que tensionan su saber hacer, es lo que lo cambia todo. Cuando alguien puede poner un ojo -político y sanguíneo- y encontrar qué es lo importante en esa escena, aparece el rugido de las mujeres que están hartas de las distintas formas que adquiere la violencia machista. Las muestran empujando la rueda de la historia para que se habilite el debate sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Una rueda que hicieron girar los organismos de derechos humanos y lograron que hubiera justicia en la Argentina: desde el Juicio a las Juntas a la condena por los crímenes de la ESMA o el Operativo Independencia. También retrataron las “Historias desobedientes”, que protagonizaron hijas de genocidas.

 

En estas fotografías, que forman parte de ese proceso complejo que termina fraguando la memoria colectiva, hay luchadores de catch -que nos devuelven a la infancia-, hay goles que son amores y está Luana, la nena trans que consiguió su documento con el cambio de género. Pero también, la soledad y el desconsuelo de los familiares de quienes se hundieron con el ARA San Juan, o los mineros de Río Turbio reparando una mina sostenida por costillas de acero y tablones, que aguantan un cerro entero. Desde allí podría salir energía para alimentar a cuatroprovincias pero sobre ellos se concentró el primer ataque del oficialismo para abrir una fisura en los convenios colectivos de trabajo. Fue el paso previo a proponer, al día siguiente de ganar las elecciones de medio término, una reforma laboral capaz de arrasar con las horas extras y la indemnización por despido.

 

Aquí, en esta muestra, las y los fotógrafos son artífices de su propia línea editorial. Se adueñan, apenas por un rato, del proceso de producción y difusión de su trabajo. Hablan sin otra mediación que su propia mirada, ideología, posicionamiento. Por eso, no van a encontrar una imagen de aquel barrio donde “todos se parecen a Santiago” pero sí hay una donde su rostro barbado se reproduce miles de veces en Plaza de Mayo.